"No importa que te amen o te critiquen, te respeten, te honren o te difamen, que te coronen o te crucifiquen; porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo."
Osho

lunes, 16 de abril de 2018

La historia de la vaquita

Un maestro paseaba con su discípulo cuando, de repente, vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre y decidió visitarlo.Durante la caminata le comentó a su discípulo que era muy importante realizar visitas, conocer personas y aprovechar las oportunidades de aprendizaje que te brinda la vida.Llegando al lugar constató la pobreza del sitio. Allí vivían una pareja y sus tres hijos. La casa era de madera, todos iban descalzos y sus ropas estaban sucias y rasgadas.

Entonces se aproximó al padre de familia y le preguntó:

"En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni comercio posible. ¿Cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?"
El señor respondió:
"Amigo mío, nosotros tenemos una vaca que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte de la leche la vendemos o cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina. Con la otra parte hacemos queso, yogur y demás para nuestro consumo. Así es como sobrevivimos".
El maestro agradeció la información y contempló el lugar por un momento. Luego se despidió y se fue.
En medio del camino, se dirigió a su discípulo y le ordenó:
"Coge la vaca de esta familia, llévala a aquel precipicio y empújala al barranco"
El discípulo se quedó perplejo y le preguntó al maestro el motivo de tan drástica decisión, pues esa vaca era el único medio de subsistencia de aquella familia. El maestro no pronunció una palabra, por lo que el discípulo fue a cumplir la orden.
De esta forma, empujó a la vaca por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria del discípulo durante años…
Un día, el discípulo, agobiado por la culpa de haber matado a la vaca, decidió visitar a aquella pobre familia para contarles todo lo sucedido, pedirles perdón y ayudarles en lo posible. Así lo hizo.  A medida que se aproximaba al lugar veía todo muy cambiado, ya no se veía un atisbo de pobreza. Todo lo contrario, pues los árboles estaban floridos, todo estaba muy limpio,… Ya no había una vieja casa de madera, sino una enorme casa de piedra, con todo tipo de lujos. Incluso los niños, que antes estaban tristes y vestían ropas sucias y rotas, ahora estaban alegres y llevaban finas prendas.
El discípulo se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, por lo que aceleró el paso. Al llegar a su destino, fue recibido por un señor muy simpático.
El discípulo preguntó por la familia que vivía allí hacía unos 3 o 4 años. El señor respondió que seguían viviendo allí. Espantado, el discípulo entró corriendo en la casa y confirmó que era la misma familia que visitó años atrás con su maestro.
Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaca):

"¿Qué hizo para mejorar este lugar y cambiar su vida de una manera tan increíble?"
El señor, entusiasmado, le respondió:
"Nosotros teníamos una vaca que se cayó por el precipicio y murió. De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos. Así alcanzamos el éxito que usted puede ver ahora mismo"

jueves, 12 de abril de 2018

Sangó.


Después de la salida de Sangó, hubo muchas encarnaciones suyas, una de éstas fue Tèllà  en la ciudad de Òyó que era también llamado Sàngó. Realmente Tèllà fue identificado erróneamente por muchos como  el Sangó original que vino del Cielo. Esto es una observación defectuosa ya que el tiempo que transcurrió entre estas dos deidades es tan amplio que todas las estructuras físicas de la época de Tèllè  no pudieron haber existido en la época en la  que Sangó bajó del Cielo. Otra cuestión es que la familia de Tèllà es conocida ( al contrario que el Sangó original, un Orisa que no tenía padre); el nombre de su madre es Omótóyòsí. Tella fue una vez un rey en la ciudad de Òyó . Tercero, fue Tella el que intentó ahorcarse mientras que el original Sangó  volvió al cielo a través del mismo medio por el  cual bajó de él. Sangó es alguien que ama  decir la  verdad.  Los mentirosos no pueden estar en su presencia. Sangó hace justicia con precisión ya que Ifá nos hace comprender que Sangó puede ver cualquier cosa guardada en cualquier lugar en cuestión de segundos sin importar el peso del artículo. Òdí Ogbè nos narra cómo  el poder de Sangó fue solicitado para  arrestar a la persona que había secuestrado a la esposa del Orisa. En una luz brillante desde el cielo, Él vió donde se  localizaba la mujer y a la persona que la retenía allí; Sangó los sacó de allí a los dos para darles el castigo adecuado. Sangó no sólo castiga a sus cautivos con la muerte cuando la ofensa cometida merece la muerte, sino que también se asegura de que ellos no reciben simpatía ninguna. En  muchos ejemplos, él  disecciona el cadáver de la víctima como si la más aguda hoja  de sierra le atravesara el cuerpo pero él todavía le mantiene el cuerpo entero. El cadáver se queda siempre negro como si estuviera quemado. 
Ifá dice que cuando hay escasez de lluvia, Sangó es la deidad que hay que apaciguar. 
En toda la tierra Yoruba, Sangó está más localizado en la ciudad de Òyó. Esto es porque  la encarnación, Tèllà, que llegó a ser el rey de Oyó, era enteramente una réplica notable del original Sangó. Verdad, severidad, vestimenta, inquietud, un temperamento rápido y fogoso son algunos de los atributos que los dos compartían. La historia  del Imperio de Oyó nos cuenta que Tèllà fue realmente el hijo  de un rey gobernante. La madre, Omótóyòsí, había tenido una premonición en la que se veía llevando a un niño poderoso de un embarazo precoz. Cada vez que ella salía por la noche , el  rayo iluminaba el cielo para ella para que pudiera ver en la oscuridad. El embarazo fue tan problemático para Omótóyòsí que ella se consultó con Ifá. Fue okanran meji, el Odu de Sangó, el que apareció en la bandeja de adivinación. “El niño que llevas dentro es poderoso. Él vivirá para ser escuchado alrededor del mundo y su poder se sentirá incluso debajo de la Tierra”, dijo Ifá a la madre. “Deberías ofrecer sacrificio  continuamente a Sangó mientras que el feto te esté hablando a ti y a cualquiera que quiera escuchar  hasta que haya nacido”, dijo Ifá. Ifá le aconsejó ofrecer montones de Àmàlà y Gbègiri que  era también la comida favorita de Sangó. La madre fue aconsejada también a comer algo  y  ofrecer el  resto de la comida a Sangó. Esto debía ser continuo hasta el  nacimiento de Tèllà. En el día de su nacimiento, una tormenta anunciaba el acontecimiento,  a pesar del hecho de que esto ocurría durante la temporada seca. Inmediatamente después de su venida, se observó que el niño estaba plegando su mano izquierda y que todos los esfuerzos por abrirla resultaron inútiles. El  recogerlo y  darle la primera palmada fue también un problema a pesar de todos los esfuerzos; su  cordón umbilical no podía ser cortado y el lloro del nuevo niño era mayor que los de diez niños combinados. Pensando que estaba sufriendo, los padres rápidamente llamaron al Babalawo del Rey.  Tras la adivinación, se le aconsejó cubrir al nuevo niño  con un traje de color rojo escarlata y permitirle  entregarse en su  propia piscina de sangre. Como  antes, fueron aconsejados  de preparar Àmàlà y Gbègiri para que se lo comiera la madre y además ofrecer sacrificios a Sangó. Tras ofrecer todos los sacrificios y la comida, el nuevo niño abrió sus palmas y dentro había una piedra  (esta piedra es la piedra sagrada de Sangó llamada Edùn Àrá) que el Babalawo le pidió a los padres que guardaran. “Él se convertirá en un devoto de Sangó al igual que esta piedra es su piedra sagrada”. Así fue como la encarnación de Sangó nació; anunciando la llegada del viejo Sangó en el  cuerpo de uno nuevo. Se llamaba Tèllà.  Él creció para llegar  a ser un niño poderoso y divino que exhibía rasgos de un  adulto. Otro nombre que  se  le daba  a  Tèllà era “Àfònjá”. Esto se  debe aparentemente a la experiencia de los padres durante el nacimiento  – los esfuerzos inútiles para cortar el cordón umbilical del ombligo; “À fà à já”, “eso de lo que tirábamos pero que no podíamos  cortar”. Àfònjá llegó a ser un nombre que aún se utiliza por la familia del mismo Rey. Era un devoto de Sangó. Aunque esto se podía deber a la predicción de los Babalawos antes de su nacimiento, también se debía a que Tèllà en sí mismo era un epítome  de Sangó que se encarnó en su cuerpo. El nombre Tèllà era casi sinónimo  del de Sangó con lo  que el pueblo expresamente le dio este  título cuando Tèllà finalmente ascendió al trono de sus “ancestros” (la reclamación de Sango para el  título fue materna).   Él  consultaba a  la gente con poderes mágicos, buscando encantamientos que le dieron la misma  versatilidad que tuviera el Sangó primitivo. Era capaz de producir llamas en su boca,  sentarse en el aire, y podía incluso desaparecer y volver a  aparecer. En los  momentos en los que estaba enfadado, pequeños guijarros de rayos salían de su boca. Todas estas cosas le hicieron temido y respetado por el pueblo de Òyó.  Ni siquiera los  reyes se podían acercar a él cuando estaba enfadado. Como  el Sangó primitivo, Tèllà detestaba a los mentirosos, murmuradores, ladrones y todas las formas de crimen. Durante su època, la criminalidad  en la  ciudad de Oyó y su entorno fue reducida drásticamente. 
Como  el Sangó primitivo, Tèllà detestaba a los mentirosos, murmuradores, ladrones y todas las formas de crimen. Durante su època, la criminalidad  en la  ciudad de Oyó y su entorno fue reducida drásticamente. Esto no sentó muy bien entre  la gente malvada que se aliaron con algunos personajes de Oyó, los ministros y las ciudades vecinas  para expulsar a Tèllà de la ciudad de Oyó. Pero antes que  morir vergonzosamente, optó por ahorcarse en un lugar lejano.  Un proverbio yoruba dice: “Ko nii buru buru ko mo ku enikan  moni, eni ti o ku la o mo”; “la situación no sería tan mala  hasta el extremo de perder a todos los amigos, pero la última persona que queda en pie es alguien a quien no conocemos”. Tèllà tenía a algunas personas que se quedaron con él a pesar  de la persecución de todos.   Estas personas le siguieron furtivamente. Él se dio cuenta de ellos sólo cuando estaba a punto  de enlazarse la ropa en su propio cuello. Respecto a lo de  si Tèllà se ahorcó o no, la controversia todavía aún continúa y yo creo que debería tomarse como un área en la que no  se debería entrar. La razón se basa más que nada  en la protección de algunas configuraciones tradicionales,  que si son perturbadas, pueden falsear algunas fachadas (ideas preconcebidas) que ya estaban en ese lugar. Sin embargo, una  cosa es cierta, la gente que siguió a Tèllà hicieron una valla  alrededor del lugar donde él se había ahorcado supuestamente; ellos decidieron asentarse allí y convertirse en agricultores. Fue gracias al acto de estas personas que el nombre de la más  alta categoría en la devoción de Sangó llegó a ser acuñada. (“Àwon ti wón  mo ògbà  yí ilè ká”;  la gente que hizo una valla alrededor de esta porción de tierra). Esta declaración  fue recortada a “Mogba”. En otras palabras, el rango de Mogbà no  empezó realmente hasta el traslado del Rey Tèllà en el  Imperio Oyó a aquellas tierras lejanas. Hasta hoy, sólo ha habido catorce Chiefs (Jefes) Mogbà. Antes de este nombre, ellos fueron los que continuaron rebatiendo la historia de que  Tèllà se ahorcara. Ellos usaron todos los recursos a su disposición, incluyendo la invocación de los rayos de Sangó para castigar brutamente a cualquier que se opusiera a continuar con el  rumor. “Oba ko so”, “el rey no se ahorcó”, repetían continuamente y estaban dispuestos a mantener esto hasta la última gota de su sangre. Esto llevó aún más a la ciudad de Oyó a adentrarse en la confusión y en los miedos de que el rey excomulgado pudiera volver. Por tanto se convirtió en un dicho popular en Oyó lo de “El rey no se ahorcó”, para evitar el enfado de Sangó. Esta frase también llegó a ser uno de sus nombres  de adoración: “Obakoso, oni banté jingbinni”, “el Rey no se ahorcó y tiene una falda decorada con un montón de dinero”. La tierra que rodeaba sus últimos momentos también se  ganó  otro nombre de la historia de más arriba y el lugar donde supuestamente se ahorcó todavía está hasta la fecha intacto siendo todavía el lugar donde Sangó es venerado aún hoy en día. Se le llama  “Kòso”, él no se ahorcó. Aparte del gusto de Sangó por las faldas decoradas con conchas de cauríes, a él también le gustaba adornar su pelo como una mujer dándose así un look femenino. Muchas personas argumentan con rabia contra esta idea así como  hay gente que creen que esto tiene un trasfondo espiritual.  Como  dije antes, Àmàlà con Gbègìrì es la comida favorita de Sàngó. Tambien le gustan las bebidas alcohólicas después de la comida. Orógbó, la kola amarga es un objeto que tiene que estar a su alcance todo el tiempo ya que le encanta comerla. De hecho Ifá dice que uno no puede ofrecer sacrificio a Sangó sin tener kola amarga. Su potencia a medida reside en los truenos que envía y además durante las tormentas tira balas como  rocas que son letales para matar a cualquiera que se ponga en su camino. Estos guijarros se llaman “Edùn àrá”. Por cierto, ellos tienen un alto valor medicinal y se cree que poseen altas características espirituales también. Como  todos los otros Orisas, hay algunos materiales de  sacrificio que son necesarios para ofrecer como sacrificio  a Sangó cuando su ayuda sea necesitada. Aparte de su comida regular de kola amarga, Àmàlà y Gbègìrì, aceita de palma y carnero son algunos de los más importantes. Sàngó también gusta de beber Sèkèté, un vino local preparada del sorgo (cerveza de maíz). Su gran apetito por el vino puede también  haber sido la razón por la que las botellas de cualquier vino ( no  sólo del de Seketè) se dice que se deben tumbar de  lado cuando el vino de dentro de ellas se ha agotado. La razón de esto fue dada en Oyeku Irosún. Siendo una deidad, la cortesía  exige que los bebedores deben postrarse e invitarle a la mesa con ellos. Pero ellos no hicieron esto y como resultado, Sangó estaba muy enfadado. Pero había una cosa que Sangó no sabía, y era  que el vino de dentro de los contenedores estaba agotado y ésta era la razón por  la cual no fue invitado. Él pasó por donde estaban ellos la primera vez y volvió momentos más  tarde,  simulando que había olvidado algo del lugar de donde venía. A  su regreso la tercera vez sin que hubiera el esperado gesto de  invitación de la asamblea de bebedores, Sangó sacó su Edùn ààrá, y los castigó a todos. Rápidamente, él fue entonces  a por los contenedores de vino levantándolos uno detrás de otro esperando un chorro. Ni siquiera una gota salió de los contenedores. Dándose cuenta 
demasiado tarde de que el estar  los contenedores vacíos podría haber sido la razón de que  no fuera invitado, el gritó, cuestionándose la razón de mantener las botellas de vino en vertical incluso cuando ellas habían sido vaciadas. 
Desde que no era sólo Sangó el  que es dado a beber vino sin alcohol, desde ese momento nació  la práctica de que cualquiera que esté bebiendo cualquier  forma de vino, debe siempre colocar las botellas o contenedores de lado cuando estén vacíos. Esto es para evitar la  posibilidad de una deidad que pase por allí cuando ellos menos se lo esperen y que el mismo incidente que le ocurrió  a la gente en el poema de arriba  les ocurra a ellos. Hombres y mujeres por igual pueden ser iniciados en el culto de Sangó. Tanto hombres como  mujeres, se les llama “Adósù”. Por la cercanía de éste al culto de Sangó, se  convierte en   Adósùu Sangó, una persona que ha sido iniciado en el culto de Sàngó. Un hombre Adósù no puede casarse con una mujer Adósù; es un tabú que se originó de la idea de que cualquiera que había sido introducido  en el culto de Sangó automáticamente se convertía en un hombre. En la esfera espiritual, no es posible para  dos hombres casarse uno con otro. Este es otro testimonio a sus  características expecionales. Después del Adósù hay otro rango conocido como el “Elégùun Sángò”; este viene a ser como la cabeza del Adósù en un área determinada. Él supervisa la función de los devotos en esta área y preside cualquier sacrificio  que se haga cuando surja la necesidad. Los Elégùun Sangó son altamente versátiles en el uso de encantamientos y a menudo lo ostentan públicamente como  Sangó. Ellos  se pueden sentar en el aire,  desaparecer, o usar el fuego para masajear  su cuerpo sin sufrir ninguna quemadura. Ese poder de jugar con fuego sin sufrir quemaduras se cree que es posible porque estos devotos tienen la habilidad  de eliminar el calor  perjudicial asociado con el fuego dejando sólo la llama. Esta habilidad es empleada para bloquear dolores asociados con  quemaduras cuando alguien se ha visto involucrado en un accidente con fuego. “Egùn” según Sangó puede ser definido como la “posesión por el espíritu de Sangó”. Por tanto  un Elégùn es aquel que entra en ese pedestal espiritual a causa  de  la gente que busca la presencia del espíritu de Sangó siempre que lo desee. En el clímax de esta posesión espiritual, el Elégùn no puede ser mirado directamente a los ojos sin tener un escalofrío por la espina dorsal ya que se está casi transformando en ese momento. Originalmente, Mogbà estaba  restringido a los dominios de Òyó, pero actualmente, he escuchado ejemplos de comunidades fuera de Òyó que han instalado su propia Mogbà; como  el puesto de Àràbà que solía estar limitado  a Ilé Ifè pero ahora se le encuentra por todo el mundo.

Como Ifá y Ògún, hay cantos usados en las alabanzas y exhortando a Sangó durante los ofrecimientos. Se les llama “Sàngó pípè”, refiriéndose a Sangó. Mientras que Sangó está siendo llamado, hay algunas connotaciones espirituales que acompañan al canto al igual que  éste es acompañado por el tambor bata con el cual le encanta bailar a Sangó. Este tambor y su formato de baile son otra  certificación del hecho obvio  de que él debe haber sido una persona ágil y resistente. Una persona enferma no puede bailar el baile bata. Hasta nuestro días, las encarnaciones de Sàngó continúan apareciendo. Ellas exhiben los  rasgos de Sangó. También están dotadas con poderes mágicos que no son dados a todos los hombres. En Osogbo hasta el día de hoy hay un tal Lukman Àdigún Ayòódèji (Lukman es un nombre islámico).  Por  su nombre, sus padres pueden haberle intentado hacer desistir de recorrer el camino de Sangó. Pero  o un día, él fue llevado por el místico torbellino (este torbellino es conocido como “Ajá”; lleva a cualquiera que haya  sido favorecido a un destino desconocido para encontrarse  con algunos seres misteriosos que le enseñan a esa persona cosas extrañas) a un destino desconocido. Sus padres le buscaron por todas partes, pero todos los esfuerzos fueron inútiles. Mientras que  él estaba en este extraño mundo, durante 27  años, Àdigún proclamó  que había sido instruido  en hacer encantamientos, fortificado contra todas las fuerzas diabólicas y  se había llegado a transformar completamente. Curiosamente, en su regreso a sus padres, él no podía recordar la localización del lugar a donde fue llevado. Él sólo se encontró a sí mismo vagando dentro de la  metrópolis de Àkúré alrededor de un lugar donde una ceremonia de nombramiento se estaba llevando  a cabo. Entró en la despensa 
donde estaban cocinando y empezó a comer carbones ardiendo. “¿Qué clase de persona es ésta?” Hacía falta valor para decirle que parara. Hoy en día, Àdigún es un epítome de algunos de los atributos de Sangó. Esto  no está solo demostrado en películas,  ¡él lo  demostraría  en  vivo y en directo! Sin previo aviso, él puede producir llamas en su boca; él se había cortado sus propias manos en la presencia de periodistas, se había atravesado sus propios ojos mientras éstos se devanaban en su propia charco de sangre, y caminaba dentro de llamas feroces. El clímax de su presentación  era usar algunos poderes para borrar su propia imagen de una película grabada. ¡Él eliminaba sus imágenes de las películas ya  grabadas!  Por cierto su linaje ancestral es el mismo del clan  del cual el más contemporáneo Dúró Ládiípò, otra encarnación de Sangó, nació en Òsogbo.  Otros que han venido como encarnados de Sangó tienen algún icono o señal para mostrar qué tipo de seres son. Estos iconos generalmente están con ellos  cuando  nacen  y  permanecen con ellos de por vida. Algunos están  doblados  en sus palmas, otros en sus cuellos, etc... Los ejemplos y modos de presentación son numerosos. Estas piedras sagradas pueden ser usadas para tratar a los niños de la tos y la convulsión. Aparte del Edùn àrà, el trío  de Sèèrè, Osé, e Idà son considerados muy letales. Osé y Sééré se decía de ellos que estaban asociados con los niños  de Sangó y que él más tarde dio esos nombres a sus iconos. Osé es un bastón mientras que el Sééré es el instrumento utilizado en conjurar el espíritu de Sangó cada vez que exista la necesidad de hacerlo. El Idá es también un bastón y es mantenido en la mano izquierda mientras que el Osé es sostenido por la derecha.  Estos instrumentos eran utilizados  por Téllá, el rey de Òyó, los originales  que una vez estuvieron  en el interior del palacio del rey de Òyó, pero fui informado de que éstos habían sido llevado a uno de los Museos Nacionales.  El castigo de  los descarriados por parte de Sangó Cuando Sangó castiga, una marca es generalmente encontrada sobre la víctima. Edùn àrá, la  sagrada piedra es lanzada desde los cielos hacia cualquiera que  sea encontrado culpable. Como Ogún, la clemencia o perdón absolutos se extiende a cualquiera que se arrepienta y confiese. Esto salva al delincuente  de la “muerte pública” que es considerada muy vergonzosa. Si él  confiesa, no hay necesidad para el rey del cielo de desatar ningún castigo sobre él; pero si no lo hace, la consecuencia puede ser severa. El problema con el castigo resultante es que cuando alguna está cometiendo un delito, él no está  poniendo en peligro sólo su propia vida, sino también las vidas de las personas cercanas a él. 
No importa lo pequeño que sea el  delito, aquellos cercanos a la persona castigada por Sangó sentirán el impacto. Cuando un criminal es expuesto, la norma dice que antes de que el cadáver pueda ser tocado, los servicios de un devoto de Sangó deben ser solicitados para extraer el Edùn àrá que mató a la víctima. Esto tiene que ser hecho antes del entierro. Excepto en  los casos en que la muerte de la persona que sufrió el ataque de Sangó fuera por otras razones diferentes, en la exposición de los criminales los miembros de la familia no deben llorar. Nadie debe derramar lágrimas  por la persona muerta. Cualquiera que lo haga se asume que tenía simpatía por  la maldad contra la sociedad del  muerto y se hace merecedor del mismo castigo. Todos los familiares tienen que bailar alrededor del pueblo para mostrar apreciación hacia Sangó  por castigar al delincuente.  Las comidas tienen  que ser cocinadas y un carnero dado a los devotos de Sangó que  realizaron la extracción del Edùn Áárá.  Aparte de las otras ganancias, la devoción a Sangó es conocida que proporciona la unión de la energía esotérica al mundo astral.




viernes, 16 de marzo de 2018

Se tú mismo...

No importa que te amen o te critiquen, te respeten, te honren o te difamen, que te coronen o te crucifiquen; porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.

Cambia tú. Cambia radicalmente. Deja de hacer las cosas que has estado haciendo siempre. Empieza a hacer cosas que no hayas hecho nunca. Cambia radicalmente, vuélvete una persona nueva y te sorprenderás...    Nunca estés esperando que el otro cambie.
El busca porque realmente quiere saber. Él sabe que no sabe, por eso busca. Su búsqueda tiene su belleza propia. El no es tonto, simplemente ignorante. El verdadero tonto es aquel que piensa que sabe sin saber en absoluto.

(Osho)

miércoles, 14 de marzo de 2018

IBA ' SE- LA PLEGARIA IFÁ DE ALABANZA

IBA'SE - LA PLEGARIA IFÁ DE ALABANZA

Tomado del libro "Iba'se"

Opé ni fún Olórun. 
Gratitud al Dueño del Reino de los Antepasados.

Comentario: De acuerdo a Ifá, todas las cosas emergen de Olórun, ese lugar que nunca puede ser visto, lo que nunca puede ser visto, lo que nunca puede ser conocido. Es Olórun quien provee las bendiciones de larga vida, abundancia e hijos. Es Olórun quien preserva el Misterio que vino al Mundo con el Aliento de Vida. Más allá de esto, nada más es conocido.
Ifá enseña que toda la Creación es una emanación desde una única Fuente incognoscible. Se hace referencia a esta Fuente como Olórun. La doctrina esotérica de Ifá enseña que Olórun está y siempre estará más allá de la comprensión humana. Más bien que intentar explicar algo que no puede ser captado, Ifá mira hacia el Universo invisible y asume que lo que puede ser visto y entendido es un fragmento de un Misterio más grande. Esto significa que Ifá es monoteísta y está basada en la creencia de una única Fuente. En el sistema complejo de los Espíritus que están identificados en la escritura Ifá, todos ellos se entienden como siendo aspectos múltiples de las Fuerzas interrelacionadas que entretejen el tejido de la Creación. Todas estas Fuerzas son las muchas facetas de una única Deidad.

Ìbà Olódùmarè, Oba àjíkí.
Homenaje al Creador, el Rey a quien primero alabamos.
Mó jí lòní.
Despierto hoy.
Mo wo'gun mérin ayé.
Contemplo las cuatro esquinas del Mundo.

Comentario: La cosmología Ifá está basada en la creencia de que antes de que hubiera un día, antes de que hubiera una noche, antes de que hubiera tierra y antes de que hubiera cielo, todas las cosas vivían en armonía en el reino de Ìkòlé Òrun (Reino Invisible). Era un huevo gigante que permanecía por siempre quieto. En la cáscara de este huevo había cuatro líneas horizontales y junto a las líneas había doce puntos en dos filas de seis. Estas marcas eran las señales de aquellos Inmortales que vivían en Òrun.
La escritura Ifá dice que los awo (adivinos) de Ìkòlé Òrun echaron Ifá para los Inmortales en el día en que decidieron viajar más allá de su hogar. Se les dijo que deberían despertar a, quien es "el Dueño de la Calabaza de la Serpiente del Arco Iris". Es la Serpiente del Arco Iris quien mantiene junto al Huevo de la Creación abrazándose fuertemente a su cola. Si es que existe un Mundo más allá de Ìkòlé Òrun, también debe estar sostenido junto por una Serpiente del Arco Iris.
Los hijos de la Serpiente del Arco Iris acordaron aventurarse lejos del hogar y construir nuevos hogares a lo largo y ancho del cielo. Desde ese día se volvieron conocidos como los Odù. Mientras se abrían camino en el mundo, Olódùmarè continuó creciendo, manteniendo al mismo tiempo un abrazo fuerte con su cola.
Cada día que llega al Ser es una bendición de Olódùmarè. Cada mañana es un testimonio del poder de Olódùmarè, quien dio nacimiento a las Fuerzas de la Creación, y quien continúa manteniéndolas dentro de su Calabaza del Universo.
Los Inmortales dicen que un día la Serpiente del Arco Iris se cansará del esfuerzo. En ese día la Serpiente del Arco Iris necesitará alimento y comenzará a devorar su propia cola. Cuando la comida esté terminada ella llegará a ser Okítì-bìrì bìrì, Oba tí np'ojó ikú dà, que significa "el Espíritu del Final de los Días, el Rey que decide el tiempo de la Muerte". 
La cosmología Ifá está basada en la idea de que toda la Creación emerge de un único punto llamado Oyígíyigyì. Es descrito como una piedra inamovible debajo de las aguas cósmicas, lo que es una referencia simbólica a la semilla que generó toda la fuerza vital. La escritura Ifá sugiere que en alguna fecha futura distante, todas las cosas retornarán al punto central. Esta idea es consistente con la astrofísica de la ciencia occidental moderna, la que ha postulado que el Universo fue formado a partir de un único punto, que era infinitamente pequeño e infinitamente denso. En otras palabras, toda la materia y energía que ahora existe en el Universo estuvo una vez toda junta en un único punto que explotó en el comienzo del tiempo y que puso en movimiento el proceso de evolución. Algunos, pero no todos los cosmólogos occidentales, creen que cuando el Universo haya alcanzado su último estado de expansión, comenzará a colapsarse en sí mismo, retornando al punto único del cual provino. 
En la historia sagrada de la mayoría de las religiones centradas en la Tierra, el punto único que genera la Creación es también simbolizado como un huevo o una roca. Si toda la materia del Universo estuviera concentrada en un solo espacio, sería exacto describir al punto como o bien una roca o un huevo, en términos muy literales. Los santuarios usados en el culto Ifá Òrìsà usan rocas como un punto focal para la oración. Es la función de la roca la de servir como representación simbólica de la Fuente de la Creación. 
Ifá enseña que la Creación evoluciona por medio de la guía de los Odù. En Ifá existen doscientos cincuenta y seis Odù, y cada Odù representa un patrón de energía que está basado en la imagen simbólica de una esfera. Cada esfera está compuesta de cuatro cuadrantes que están sostenidos en su lugar por fuerzas de contracción y expansión. Los cambios en esta polaridad son la base de la diversidad en el mundo. 

Ìbà Èlàwòrì, 
Homenaje al Espíritu de la Pureza,
Agbégí lèré, là'fín ewu l'àdò,
Quien esculpe el paño en Ado en forma de una escultura 
Ènítì Olódùmarè kó pà'jó ikú è dà, 
aquel cuya fecha de Muerte no ha sido cambiada por el 
Omò Olúwòríogbò.
hijo del Sacerdote Principal quien hizo todas las Cabezas que existen en la Creación.
Comentario: Las escrituras de Ifá dicen que en el día en que el Huevo Primigenio abrió la puerta que conduce desde Ìkòlé Òrun a Ìkòlé Ayé, Olúwòríogbò, lo que significa "el Jefe que hizo todas las Cabezas de la Creación", dijo a todos los que vivían en Ìkòlé Òrun que volvieran las cabezas para que nadie conociera el Misterio de la Creación. Pero Olúwòríogbò necesitó un testigo para la Creación, lo que es la razón por la cual nada se dijo cuando Elà se dio vuelta de nuevo para ver lo que se estaba haciendo. Desde ese día los Inmortales se refirieron a Elà como A-sòrò-dayò, Elérì-ìpín, Ibìkejì Olódùmarè, Enì-mòó-álà, lo que significa "El que hace prosperar los negocios, Testigo de la Creación, Segundo del Creador, a Quien cuando se conoce se es salvo". 
Fue en ese día que Elà se hizo el Adivino en Jefe de Ikòlé Òrun, donde es conocido por el nombre de Òrúnmìlà, lo que significa "El Reino Invisible de los Antepasados conoce mi Salvación". 
La cosmología de Ifá está basada en la creencia de que todas las Fuerzas de la Naturaleza son guiadas por su propia forma innata de conciencia. La Fuerza Espiritual llamada Olúwòríogbò es una contracción de la palabra Olúwò, que significa "Sacerdote en Jefe", la palabra orí, que significa "cabeza" o "conciencia", y la palabra ogbò, que significa "el antiguo". 
Experimentos en física cuántica sugieren que las partículas subatómicas se relacionan unas con otras en una forma que podría describirse como la comunicación consciente entre partículas. Algunos experimentos indican que las partículas que existen en un segmento del Universo pueden tener efecto en partículas en regiones remotas del Cosmos. Debido a la aparente capacidad de las partículas subatómicas de comunicarse, los físicos cuánticos no pueden establecer un paradigma mecanicista (causa y efecto) de la estructura atómica. En vez de ello, los físicos cuánticos describen la interacción subatómica en términos de probabilidad. Es el mismo tipo de probabilidad que los psicólogos usan para describir la variación de la respuesta humana para un conjunto de circunstancias dado.
La física cuántica occidental está basada en la idea de que la comprensión de los perímetros de probabilidad que existen en las estructuras subatómicas es la base para comprender la forma en que la evolución se ha desenvuelto a través del tiempo. Ifá tiene un punto de vista similar que describe como Elà. En la cosmología Ifá, Elà conoce los principios que crean el destino, y esos principios son los fundamentos para el sistema de adivinación que se llama Dáfá.

Ìbà'se ilà Oòrùn . 
Homenaje al poder del Este. 

Comentario: La escritura Ifá dice que cuando Olódùmarè abrió la puerta de Olórun una estera fue colocada a través de todo el cielo para que los Inmortales tuvieran un lugar en donde sentarse. 
Ilà Oòrùn viajó al Este llevando el Misterio de Ejì Ogbé. Dentro del Misterio de Ejì Ogbè existe el espectro completo de la luz. Todos los colores de la Creación estaban ocultos en la calabaza de Òrìsà Fúnfún, que significa "La Luz Blanca que abraza todos los Colores del Arco Iris". Según Ifá la Luz da nacimiento a todas las cosas. Los inmortales llaman a esta calabaza Gbé-mi, lo que significa "apóyame". Ejì Ogbé, que es la primera estrofa de la escritora Ifá, ilumina el Misterio del Nacimiento. 
Antes de hacer el viaje al Este, Ejì Ogbé vivía con los Inmortales en Ikòlé Òrun entre los dieciséis grandes Jefes a quienes se instruyó que dejaran Òrun y viajaran a Erùpè, Ejì Ogbé era el más joven y el menos experimentado. Como ninguno de los otros sabía qué esperar al hacer camino hacia su nuevo hogar, se instruyó a Ejì Ogbé que fuera primero para que pudiera determinar si el mundo era o no un lugar seguro para vivir. Desde ese día Ejì Ogbé ha sido conocido como el Mayor de los Inmortales porque fue el primero en llegar a Erùpè (polvo de la superficie de la Tierra).
Ifà y la ciencia occidental enseñan que la primera Fuerza en la Naturaleza generada por el acto de Creación fue la Luz. Esta Luz tomó la forma de una enorme bola de fuego que era más caliente que cualquier cosa conocida en el Universo actual.
En Ifá el Misterio de la Luz se llama Ejì Ogbé. En la ciencia occidental el Misterio de la Luz se llama fotón. La palabra fotón es un término científico utilizado para categorizar la teoría científica sobre la naturaleza de la Luz. Existe una concepción errónea común en la cultura occidental de que una vez que la ciencia ha puesto nombre a un fenómeno, ese fenómeno es completamente comprendido. La física cuántica ha hecho un tremendo progreso en comprender la dinámica y la forma que crean el campo electromagnético que llamamos Luz. Sin embargo, hay mucho sobre el funcionamiento interior de un fotón que continúa siendo un misterio.

Ìbà'se Iwò Oòrùn.

Homenaje al poder del Oeste.
Comentario: La escritura Ifá dice que Iwò Oòrùn viajó el Oeste llevando el Misterio de Oyèkú Méjì. Dentro del Misterio de Oyèkú Méjì la Luz se vuelve Oscuridad y el Día se vuelve Noche. Antes de que Oyèkú Méjì viajara a la Tierra gbogbo Edá (Toda la Creación) era Inmortal. Pero la Oscuridad transformó a la Luz. Los Inmortales llamaron al poder transformador de la Oscuridad Ikú (Espíritu de la Muerte). Oyèkú Méjì es la segunda estrofa de la escritura Ifá e ilumina el Misterio de la Muerte. 
Tanto Ifá como la ciencia Occidental enseñan que la Luz inicial de la Creación fue seguida por la Oscuridad. En la escritura Ifá, la Oscuridad llega al Ser por medio de Oyèkú Méjì, que es la segunda estrofa de la escritura usada para la adivinación Ifá. La teoría científica de la creación sugiere que dentro de la primera fracción de segundo luego del momento de la Creación toda la Luz en el universo fue absorbida por la Oscuridad. La física cuántica teoriza que la fuerza inicial de la Creación generó porciones iguales de materia y antimateria que literalmente se cancelaron unas a otras repetidamente hasta que el universo comenzó a enfriarse. Las estimaciones científicas son que este proceso se repitió a sí mismo muchas veces en un instante, hasta que el calor del universo se enfrió hasta el punto en que las leyes de la física pudieron llegar a ser. Las leyes que gobernaron la interacción inicial entre materia y antimateria permanecen más allá de la comprensión científica; continúan siendo un Misterio.
Ifá describe esta interacción simbólicamente, diciendo que Oyèkú Méjì viajó desde Ikòlé Òrun a Ikòlé Ayé y trajo el poder de la oscuridad y la muerte. Ifá enseña también que la Oscuridad y la Muerte llevan las semillas de la Luz y el Renacimiento. Esta es una formulación muy antigua y mítica de la teoría de Einstein de la conservación de la materia, que dice que la materia no es ni creada ni destruída, solamente se transforma.
Nota de traducción: La ley de la conservación de la materia existe, pero fue formulada por Lavoisier (siglo XVIII) y no por Einstein. 

Ìbà'se Àríwá. 
Homenaje al poder del Norte.

Comentario: La escritura Ifá dice que Àríwá viajó al Norte llevando el Misterio de Iwòrì Méjì. En el Misterio de Iwòrì Méjì la Luz se sostiene a sí misma contra el poder de la Oscuridad. Iwòrì Méjì es la tercera estrofa de las escrituras Ifá que iluminan el Misterio de la Vida.
La representación simbólica del Iwòrì Méjì es una esfera de Luz rodeada por la Oscuridad. Los términos metafísicos de Luz y Oscuridad también se refieren a fuerzas de expansión y contracción. Si la contracción se asocia con la gravedad y la expansión con la radiación, la imagen de Iwòrì Méjì puede ser usada como un símbolo de los patrones de energía que ocurren en una estrella. La ciencia llama a esta formación de energía "fisión nuclear". Este mismo patrón forma la base para la formación de átomos. La radiación que emana del núcleo de un átomo es mantenida en su lugar por la atracción de los campos de energía en la circunferencia exterior del átomo. 
La escritura Ifá señala que Iwòrì Méjì era el tercero en jerarquía detrás de Oyèkú Méjì y de Ejì Ogbè, pero Iwòrì Méjì sobrepasó a su Hermano y Hermana en su capacidad para acumular las bendiciones de la abundancia. Es la luz de las estrellas, y en particular la luz del sol, lo que pone en movimiento la cadena evolucionaria de acontecimientos que hace posible el desarrollo de la vida en la Tierra. La escrituras Ifá se refieren al desenvolvimiento de esta bendición con el nombre de Iwòrì Méjì.
Ìbà'se Gúúsù.
Homenaje al poder del Sur.
Comentario: La escritura Ifá dice que Gúsúsù viajó al Sur llevando el Misterio de Odí Méjì. Dentro del Misterio de Odí Méjì las Aguas Celestiales transformaron el poder de Ikú en àtúnbi (renacimiento). Odí Méjì es la cuarta estrofa de la escritura Ifá, que ilumina el Misterio del Renacimiento.
Con la aparición del Odí Méjì en el Mundo, los Inmortales tuvieron todos los elementos para la creación de un nuevo hogar. Esta nueva morada fue llamada Ilé Ifè, lo que significa "tierra esparcida". Dentro de la calabaza de Ilé Ifè los poderes de Ejì Ogbé, Oyèkú Méjì, Iwòrì Méjì y Odí Méjì se entremezclaron en las encrucijadas de la Creación. A partir de esta unión emergieron doce hijos, a quienes los Inmortales llamaron Irósún Owòrín Méjì, Obárà Méjì, Okánràn Méjì, Ogúnda Méjì, Osàn Méjì, Ikà Méjì, Otúrùpón Méjì, Otùrá Méjì, Irétè Méjì, Osé Méjì y Ofún Méjì.
La escritura Ifá hace repetidas referencias al proceso de enfriamiento como una forma de templar y fortalecer las Fuerzas en la Naturaleza. Es el enfriamiento de los gases provenientes del Sol lo que lleva a la formación de la Tierra. Existe una bola de fuego en el centro de la Tierra, pero la bola de fuego está yendo hacia el colapso. Es la fuerza de contracción del centro de la Tierra lo que está atrayendo sobre sí misma a la bola de fuego.
La misma cosa ocurre cuando el combustible en una estrella alcanza un cierto nivel de agotamiento. En alguna fase en la vida de cualquier estrella, el combustible disminuye hasta el punto en que la fuerza del calor, que ha escapado de la fuerza de gravedad, queda atrapada por la fuerza de gravedad. El calor se vuelve sobre sí mismo, causando un fenómeno llamado fusión nuclear. Esto significa que las partículas subatómicas pierden su estructura individual y comienzan a fusionarse en un único punto de extrema densidad. La ciencia llama a este proceso "la muerte de una estrella".
Ifá enseña que todas las Muertes llevan dentro de sí las semillas de renacimiento. Cuando toda la materia que está contenida en el núcleo de una estrella colapsante alcanza un cierto punto de densidad, la estrella explota. La explosión de la estrella forma una supernova, la cual es una nube de gas que envía un manto de luz y restos galácticos esparciéndose en todas las direcciones. Los átomos que se forman en este proceso son más complejos que los de la estrella original. Ifá se refiere a esta nube como àlà, lo que significa "paño blanco". En la escritura Ifá, el paño blanco es el tejido de la Creación. En la ciencia occidental, los átomos formados por una supernova son los ladrillos de construcción para la cadena de elementos que dan sustancia al mundo material.
Ìbà Oba Ìgbàláyé.
Homenaje al Rey de las Estaciones de la Tierra.
Comentario: Ifá alaba el Misterio de Oba Ìgbàláyé debido a que cada año que transcurre estamos recordando cómo fue el primer día de la Creación. 
Ifá enseña que cada parte de la Creación es un reflejo de toda la Creación. Existe en la disciplina Ifá un sistema de astrología topográfica llamado Gédé. Es la función de Gédé marcar el efecto de las influencias solares y planetarias sobre el cambio de las estaciones de la Tierra. Esta información es utilizada para marcar las celebraciones estacionales, las que dan la bienvenida, invocan y apaciguan a aquellas Fuerzas Espirituales que influencian el cambio a lo largo del año. La integración de las cuatro estaciones es la integración de los cuatro primeros Poderes Cardinales llamados Odù, los que llegaron a Ser en el primer día de la Creación.

Ìbà Òrun Òkè.
Homenaje al Reino Invisible de las Montañas.
Comentario: Ifá enseña que todas las cosas que existen en la Tierra fueron creadas primero en Ikòlé Òrun (Reino Invisible de los Antepasados). Lo que existe en Ikòlé Ayé (Mundo) lleva consigo el Espíritu de Orí (Conciencia). Lo que existe en Ikòlé Òrun lleva consigo el Espíritu de Ìpònrí (Conciencia Superior). El Espíritu de las Montañas es el Dueño del Misterio que enlaza Orí e Ìpònrí. 
Según Ifá, todas las cosas que existen en el Universo contienen 
alguna forma de Orí. La palabra orí es usualmente traducida como 
"cabeza". Tiene ese significado, pero la connotación en la cultura yorùbá es que todas las cabezas tienen conciencia y que la conciencia está directamente enlazada con aquellas Fuerzas Espirituales que existen en Ikòlé Òrun, o la cuarta dimensión invisible. El Orí de la Montaña nos guía hacia una sabiduría del Ìpònrí, que es nuestro Self Superior.
Ìbà Atíwò Òrun.
Homenaje a todas las cosas que viven en el Reino Invisible.
Comentario: La tradición oral Ifá dice que Ilé Ifè (la Ciudad Sagrada) apareció primero en Ikòlé Òrun (Reino Invisible de los Antepasados). Los dieciséis Inmortales vivían en Ikòlé Òrun, donde eran conocidos como Awon Wúnrìn Wúnrìn Awó, lo que significa "Aquellos que Tejen los Antiguos Misterios de la Abundancia".
Los dieciséis Inmortales, que son el fundamento del Mito Ifá de la Creación, representan los patrones de energía fundamentales que guían la Evolución. Según Ifá, estos patrones de energía reaparecen en todos los niveles de la Creación en una forma nueva. Cuando se habla de los Inmortales como viviendo en Ikòlé Òrun, es una referencia al arquetipo de cada uno de los patrones tal como existió en su forma originaria. Cada patrón es simbolizado por un Odù, el cual es a la vez un patrón gráfico y una estrofa de la escritura Ifá.
Mientras que estos patrones hacen el viaje mítico desde Ikòlé Orún a Ikòlé Ayé (Mundo), se manifiestan como diferentes tipos de Fuerzas Espirituales. En su forma primigenia, se llaman Imolè. Cuando los Odù vienen al mundo para formar el futuro, son llamados Igbamolè. Los Odù que crean la Tierra son llamados Irúnmolè. Estas Fuerzas Espirituales son responsables por el descenso del àse (poder espiritual) desde el Reino Invisible al Reino Visible de la existencia.
Cuando los Odù alcanzan la Tierra se dispersan entre formas variadas de la conciencia humana y comienzan el viaje de retorno desde la Tierra hacia el Reino Invisible. Este viaje es llamado el ascenso del àse. El primer nivel de Ascensión ocurre durante Igbódù (iniciación), al mismo tiempo que el orí es colocado en alineamiento con el Ìpònrí. Si este alineamiento permanece seguro a través de la vida del iniciado, el orí es transformado en Òrìsà Idìlé. La frase Òrìsà Idìlé significa "Conciencia secada por la luz que emerge de una única familia". Una traducción más directa sería "Ancestros divinizados". Mientras que el Espíritu Ancestral continúa el viaje hacia Ikòlé Òrun, llega a ser Òrìsà Orílé. La frase Òrìsà Orílé significa "Conciencia secada por el Sol que lleva en sí la conciencia de la Nación".
La absorción de Òrìsà Idìlé en Òrìsà Orílé significa que la conciencia humana puede fundirse con la conciencia de un número cada vez más grande de familias. En otras palabras, los ancestros se unen con la Fuerza Trascendental en la Naturaleza y suman al contenido de su propio Orí el Orí de los Inmortales. Es por medio de este proceso que los humanos ganan la capacidad para comunicarse con la Naturaleza y la Naturaleza gana la capacidad para comunicarse con los humanos.

Ìbà Olókun à-sòrò-dayò.
Homenaje al Espíritu del Océano, el que hace prosperar a las cosas.

Comentario: La escritura Ifá dice que cuando los Inmortales estaban sentados tejiendo en Ikòlé Òrun, nunca miraron hacia abajo desde el cielo para ver el esplendor de Olókun (Espíritu del Océano). Dentro de la calabaza de Omi Ayé (aguas terrestres), existía el Misterio de la Abundancia, Larga Vida y Muchos Hijos. Este misterio estaba escondido debajo de las aguas turbulentas y bañados, los que eran incapaces de apoyar la vida. No había ninguno en Omi Ayé para llamar a los Inmortales y ninguna razón para que los Inmortales viajaran más allá de su hogar.
En este punto del Relato Ifá de la Creación, los humanos no han desarrollado aún su conciencia del self hasta el punto en que el ascenso del àse puede comenzar. Se refiere a los años crepusculares en la aurora de la conciencia humana. Olókun es descrito como el que hace prosperar a las cosas, debido a que es la presencia del agua en la Tierra la que conduce a las formas de vida a la existencia y al florecimiento.

Ìbà aféfé légélégé awo ìsálú-ayé.
Homenaje al Poder del Viento, el Misterio del Misterioso Mundo. 

Comentario: Ifá asigna gran valor en ver la verdad como es, y no como nos gustaría que fuera. La capacidad para ver las cosas tal como son requiere la capacidad para admitir cuándo algo está más allá de la comprensión humana. Mucha de esta sabiduría de Ifá está basada en la observación de las Fuerzas Naturales, tal como se manifiestan en la densa selva africana. Algunas de estas Fuerzas pueden ser comprendidas hasta el punto en donde ciertos fenómenos dentro del medio ambiente pueden ser parecidos, evaluados y usados para apoyar la supervivencia, mientras que otros fenómenos continúan eludiendo la comprensión, son difíciles de captar y están más allá de la predecibilidad. Tales Fuerzas están asociadas con el Misterio eterno del Viento, y son aceptadas en sus propios términos.

Ìbà Ògégé, Oba tí ngb'áiyé gún.
Homenaje a la Madre Tierra, quien sostiene el alineamiento Universal de todas las cosas en la Naturaleza.

Comentario: La palabra yorùbá Ògégé es una versión abreviada de Ilé Ògégé, lo que significa "Madre Tierra". La cosmología Ifá se basa en la creencia de que la Tierra es un Espíritu consciente que regula su sistema ecológico de una manera bastante parecida a cómo el cuerpo humano regula sus sistemas internos de apoyo a la vida. El concepto Ifá de justicia social está alineado muy de cerca con la idea de vivir en armonía con el flujo natural de los sistemas ecológicos que sostienen cualquier medio ambiente dado. Ifá enseña que, en su estado natural, la Tierra provee abundancia para todos aquellos que viven en su superficie, tal como el Océano provee para todos aquellos que viven en el mar. Es sólo cuando los humanos viven en oposición con este estado natural que se desarrollan problemas tales como la pobreza, la hambruna y los desastres naturales. 

Ìbà títí àiyé ló gbèré.
Homenaje a la perpetuidad del Mundo en la eternidad.

Comentario: El concepto Ifá de la eternidad está basado en la percepción mística africana del tiempo como un fenómeno circular, mucho más que como un fenómeno lineal. Esto significa que en cualquier momento en que una persona, una familia, una comunidad o un Espíritu experimenta su propia esencia, en ese instante llega a ser eterno. Esto no quiere decir que permanezca igual por siempre en el futuro. El concepto lineal occidental de un futuro sin final es diferente del concepto Ifá de gbèré (eternidad), que sugiere un ciclo sin fin de nacimiento, vida, muerte y renacimiento. 

Ìbà Oba àwón Oba.
Homenaje al Rey de todos los Reyes.

Comentario: La cultura tradicional yorùbá está basada en una monarquía patrilineal. La posición de Oba es el título usado en algunas regiones de Nigeria para aquellos líderes de la comunidad que son descendientes directos del pueblo original que fundó la nación yorùbá. Existen en Nigeria aproximadamente veintiún Reyes, quienes tienen el derecho a usar el título Oba. La posición de Oba comprende una larga y difícil iniciación, la que transforma al iniciado en un lazo directo entre el pueblo del Mundo y los Ancestros que viven en el Reino Invisible. Alabar a Oba àwón Oba es dar respeto a los más sabios de los sabios entre aquellos Oba que han llegado a ser Ancestros.

Ìbà Òkítí bírí, Oba tí np'òjó ikú dà. 
Homenaje al Evitador del final de los días, el Rey que podría cambiar el tiempo de la Muerte.

Comentario: Ifá enseña que la Luz viene de la Oscuridad y que la Oscuridad viene de la Luz. Ellas juntas forman la calabaza de Ikú (Muerte) y àtúnbí (renacimiento). Ifá alaba al Creador del final de los días, quien abre el camino para un nuevo comienzo.
Ifá enseña que esa parte del destino de cada una de las personas es òjó ikú, lo que significa " Día de la Muerte". Vivir en armonía con el self y el Mundo asegurará que cada persona viva hasta el día final. Es la negligencia de vivir en armonía con el self y el Mundo lo que crea la posibilidad de una muerte prematura, y ésta es una preocupación seria para aquellos que viven según la sabiduría de Ifá. Si alguno invocase a la Muerte por medio de sus acciones tontas, es a Oba Okítí-Bírí a quien se apela en un esfuerzo para evitar un fallecimiento prematuro.

Ìbà àte-ìká ení Olódùmarè.
Homenaje a la estera que no puede ser enrollada una vez extendida.

Comentario: Ifá enseña que todo lo que es llega a ser el fundamento de todo lo que será. Cada día o bien tejemos la estera de lo que es realizado, o lamentamos las fibras de lo que podíamos haber sido. El símbolo de la estera es usado en Ifá tanto para representar el interrelacionamiento de todas las cosas como la creación del espacio sagrado. Esta imagen es usada para reflejar la idea de que todas las cosas vienen de una Fuente, y que todas las cosas son una expresión de la Fuente. Nada en la existencia permanece afuera del reino de lo sagrado. La cualidad del espacio sagrado dependerá de la atención y reverencia que le sean dadas.

Ìbà Òdému dému kété a lénu má fohùn.
Homenaje al poder que extrae la Bondad desde el Reino de lo Invisible.

Comentario: De acuerdo a la metafísica Ifá, el destino es el carácter, y la Fuerza Espiritual que compele a los humanos a desarrollar buen carácter es ella misma un Òrìsà (Fuerza en la Naturaleza). Ifá se basa en la creencia de que el Universo es benevolente, y que construir buen carácter es un resultado directo de vivir en armonía con la bondad esencial de la Creación.

Ìbà'se àwón Ikú emesè Òrun.
Homenaje a los muertos, los mensajeros del Reino Invisible.

Comentario: El respeto por los ancestros no es un apoyo incondicional a todo lo que ha ocurrido en el pasado. La referencia a respetar a aquellos ancestros que han fallecido tiene la intención de identificar a aquellos antepasados que vivieron su vida en concordancia con las creencias éticas de Ifá. Es un principio fundamental de la veneración Ifá a los antepasados que llegamos a ser lo que somos parándonos en los hombros de aquellos que vinieron antes de nosotros. (En este momento de la plegaria sería tradicional llamar los nombres del linaje personal de los antepasados del individuo que está diciendo la plegaria, incluyendo a aquellos antepasados que pertenecieron a su familia religiosa en sentido amplio.)

Ìbà Orí,
Homenaje al Espíritu de la Conciencia,
Ìbà Orí inù,
Homenaje al Espíritu del Self Interior,
Ìbà Ìpònrí tí ó wà l' Òrun,
Homenaje al Espíritu del Self Superior, quien vive en el Reino 
Invisible de los Antepasados,
Ìbà Kórì,
Homenaje al Creador de la Calabaza que contiene el Self Interior,
Ìbà Àjàlá-Mòpín, 
Homenaje al Espíritu del Guardián de todos los Espíritus Interiores, 
quienes son elegidos desde el Reino Invisible de los Antepasados,
Ìbà Alúdùndún- Òrun, 
Homenaje al Espíritu que anuncia el Destino que es creado en el 
Reino Invisible de los Antepasados,
Ìbà Odò-Aró, atí Odò-Ejé, 
Homenaje al Río Azul y al Río de Sangre, (ese lugar que hace que el Destino sea olvidado).
Òrun Orí nìlé, e òó jíyìn, e óò jábò oun tí e rí.
El Reino Invisible de los Antepasados es la morada permanente del Self Interior, es allí que el Self Interior rinde cuentas por lo que se ha hecho durante el viaje a la Tierra.

Comentario: La escritura Ifá dice que en el día en que el Orí decidió hacer el viaje desde Ikòlé Òrun (Reino Invisible de los Antepasados) a Ikòlé Ayé (Mundo), Orí llevó consigo a Orí ínù y le dijo a Ìpònrí que esperara en Ikòlé Òrun por su retorno. Entonces Orí viajó al hogar de Kórì y le pidió que hiciera un receptáculo apropiado para que Orí hiciera el viaje. Orí viajó desde la morada de Kórì hasta la morada de Ajálà-Mòpin y le pidió el nombre del Òrìsà que protegería a Orí en el viaje. Orí se dio cuenta que el propósito del viaje era desconocido. Orí viajó desde la morada de Aludùndùn Òrun, quien anunció el destino de Orí en el tambor parlante. 
En el día en que Orí hubo llegado a Ikòlé Ayé, fue necesario pasar a través del país de Odò-aró y Odò-èjè (referencia simbólica al conducto uterino). Mientras pasaba a través de este país, Orí olvidó el nombre del Òrìsà que había sido invocado para su protección, y olvidó el destino que le fue anunciado por Aludùndùn Òrun. En un esfuerzo por recordar estas cosas, Orí viajó a las moradas de los Òrìsà, quienes vivían en Ikòlé Ayé.
Primero que todo, Orí llegó a la morada de Sàngó (Espíritu del Fuego) y le pidió que viajara con él en todas las jornadas de Orí a través de la vida. Sàngó dijo que lo haría, pero también dijo que el fuego no podía vivir en el agua. Orí fue a la morada de Yemoja (Espíritu de la Madre del Pez) y le pidió que viajara con él en todas las jornadas de Orí a través de la vida. Yemoja dijo que lo haría, pero también dijo que el agua no podría vivir en la alta montaña, debido a que siempre viajaba hacia el suelo más bajo. Orí fue a la morada de Obàtálá (Rey del Paño Blanco) y le pidió que viajara con él en todas las jornadas de Orí. Obàtálá dijo que lo haría, pero le dijo que el aire no podría vivir debajo de la tierra. Orí entonces fue a la morada de Onìlé (Espíritu de la Tierra) y le pidió que viajara con Orí en todas las jornadas de Orí a través de la vida. Onìlé dijo que lo haría, pero también dijo que no podía viajar a través del aire. Finalmente, Orí fue a Òrúnmìlà para preguntar cuál Òrìsà viajaría con Orí a través de todas las jornadas de la vida. Òrúnmìlà le aconsejó a Orí que era el Òrìsà llamado Orí quien viajaría con Orí en todas las jornadas de Orí a través de la vida.
A partir de ese día, Orí consultó a Òrúnmìlà para buscar las respuestas a otras preguntas que habían sido olvidadas en el viaje desde Ikòlé Òrun a Ikòlé Ayé.
Dentro de la enseñanza oral Ifá, existe una compleja comprensión metafísica de la estructura y función de la conciencia tal como existe en todas las dimensiones del Ser. Esta perspectiva metafísica es el fundamento para lo que podría ser llamado la psicología Ifá, la cual es la base para evaluar el progreso del crecimiento individual espiritual.

Ìbà Èsù Òdàrà, Òkúnrìn orí ità, árà Òké Ìtáse, ao fí idà re lálè.
Homenaje al Divino Mensajero de la Transformación, el Hombre de las Encrucijadas, desde la Colina de la Creación, usaremos tu espada para tocar la Tierra.

Comentario: La escritura de Ifá dice que en el día en que todos los dieciséis Inmortales llegaron a Ikòlé Ayé, hubo incertidumbre sobre su propósito en el nuevo país. Mientras que los Inmortales estaban considerando la cuestión, acordaron la llegada de Osè 'Tùrá (Principio Divino), quien vino a Ikòlé Ayé en la forma de Esù Odàrà (Divino Mensajero de la Transformación), quien era el decimoséptimo Odù (Principio Divino) en llegar desde Ikòlé Òrun. Fue Esù Odàrà quien dijo que él conocía el propósito de la vida en Ikòlé Ayé, pero los Inmortales lo consideraron demasiado joven e insignificante para consultarlo en un asunto tan importante.
En respuesta, Esù Odàrà hizo que los Inmortales se entremezclaran, lo cual acrecentó su número de dieciséis a doscientos cincuenta y seis. El hizo más grande la confusión de los Inmortales con respecto al propósito en el nuevo país, y la confusión los llevó a males y enfermedad. Cuando los Inmortales vieron lo que Esù Odàrà les había hecho, le preguntaron por su propósito en el nuevo país. En ese momento, Esù Odàrà dijo que no respondería a menos que ellos hicieran una ofrenda. La ofrenda fue hecha. Esù Odàrà dijo: "La gente de la Tierra fue destinada para tener una buena vida y por medio de ofrendas al Espíritu, ellos serán guiados a la buena vida".
En este papel como Divino Mensajero, Esù es la primera Fuerza Espiritual a la cual dirigirse durante el ritual y la ceremonia. Esto se hace debido a que Esù es el Propietario del Misterio que traduce el lenguaje humano en el lenguaje de la Naturaleza, y que traduce el lenguaje de la Naturaleza al lenguaje humano. La clave para este Misterio es el concepto Ifá de la Verdad. Ifá enseña que la Verdad es aquello que existe tal como es, no como creemos que debería ser. La calabaza de la Verdad se halla en el Utero de la Creación, el que está asentado en el Misterio de Olódùmarè (Fuente de la Creación). Es el carácter interior de Olódùmarè el que refleja la Verdad. El carácter interno de Olódùmarè se llama Oníwà funfun, lo que significa "el Dueño del Misterio del Buen Carácter y la Luz". La referencia aquí a la Luz se relaciona con la esencia luminosa del mismo Ser.
En este papel como el Divino Pícaro, Esù tiene el papel de perturbar a los que se han vuelto complacientes, y a quienes en consecuencia de ello descuidan la responsabilidad de encontrar su propósito en el mundo. En el Occidente existe la noción común de que esa perturbación, caos y desastres naturales son acontecimientos fortuitos, no regulados por la Ley Natural. Los físicos modernos han estudiado este fenómeno en una rama de la ciencia llamada Teoría del Caos. De acuerdo a esta teoría, los acontecimientos que parecen fortuitos o caóticos siguen un patrón establecido que aparece cuando son vistos por largos períodos de tiempo. Esta teoría es consistente con la cosmología Ifá, la que enseña que lo que parece ser caos es una forma de la Naturaleza de mantenerse estable.

Ìbà Òsòósí Ode màtá.
Homenaje al Espíritu del Rastreador, Dueño del Misterio de la Medicina Punteada.

Comentario: La escritura de Ifá dice que en el día en que los Inmortales descubrieron su propósito en su nueva morada, consideraron la necesidad de sobrevivir. Era Òsóòsì quien conocía el Misterio de la Medicina Punteada. Era Òsóòsì quien tenía la habilidad de encontrar su camino a través del bosque en busca de comida y caza.
La disciplina de Ifá incluye la sabiduría usada por los rastreadores cuando se internan en el bosque en busca de comida y caza. Una parte de esta sabiduría incluye el conocimiento de la medicina herbal que es utilizado para protección. Esta medicina es pintada en el cuerpo en puntos, que son absorbidos a través de la piel. A veces esta medicina es absorbida a través de pequeñas incisiones hechas en la piel. Aquellos Espíritus que comparten el Misterio de esta Medicina son alabados diciendo, Mó júbà títí aiyé lo gbére o, lo que significa "Alabo por siempre a los Eternos Poderes de la Tierra".

Ìbà Ògún awo, 
Homenaje al Misterio del Espíritu del Hierro,
Onìlé kángu kàngu Òrun,
el dueño de innumerables moradas en el Reino de los Antepasados.

Comentario: La escritura Ifá dice que en el día en que los Inmortales desearon hacer el viaje desde Ikòlé Òrun a Ikòlé Ayé, fue Ògún (el Espíritu del Hierro) quien forjó la cadena que hizo posible el viaje. Desde ese día, es a Ògún a quien los Inmortales llaman para despejar el camino. En el día en que los Inmortales desearon plantar la granja, fue Ògún quien les mostró el Misterio de las Herramientas. Este Misterio se encuentra en el fuego, que es utilizado para templar el hierro y hacerlo fuerte. Desde ese día es Ògún a quien los Inmortales llaman para trabajar el azadón.
En el día en que los Inmortales desearon ir de caza, fue Ògún quien les mostró cómo usar el cuchillo. El Misterio del cuchillo se encuentra en la compasión que eleva el espíritu del animal. Desde ese día, es a Ògún a quien los Inmortales llaman para proveer carne para la olla.
En el día en que los Inmortales desearon asegurar que los humanos hablaran la verdad, fue Ògún quien proveyó el Misterio del Edan. El Misterio del Edan es el conocimiento de la justicia, que se encuentra dentro del útero de Onìlé, que significa "Propietaria de la Tierra". Desde ese día, es a Ògún a quien los Inmortales llaman para prestar un juramento.
Ifá enseña que la supervivencia depende de la fuerza interior que es nutrida por una voluntad fuerte. Fue la voluntad firme de Ògún la que forjó la cadena que une el Reino Invisible de los Antepasados y la Tierra. Esto sugiere que la fuerza detrás de la evolución está guiada por una resolución implacable de manifestar lo que está destinado para llegar a ser. Esta fuerza se presenta en todas las personas que están vivas, por virtud de la pasión instintiva de la supervivencia. La voluntad de vivir puede ser sofocada y reprimida, pero no puede nunca ser borrada del potencial inherente que existe en todos los niños recién nacidos.
De acuerdo a la historia sagrada Ifá, es esta voluntad de vivir lo que conduce a descubrir la tecnología de forjar el hierro. Este mismo poder de determinación es la raíz de todo avance tecnológico que ocurre dentro de una cultura dada. 
En el punto de la historia humana en el cual las familias en sentido amplio cambiaron su foco de recolectar comida de los restos de animales muertos, para ir activamente de caza, incluyeron la dimensión espiritual como un elemento de la caza. Ese proceso espiritual fue agradecer al espíritu del animal cazado por proveer la nutrición que se necesitaba para la supervivencia. Debido a que Ifá cree que todas las formas de vida tienen conciencia, y debido a que todas las conciencias eligen su destino, proveer nutrición es visto como una ofrenda del espíritu del animal al espíritu de la familia del cazador. En respuesta a esta ofrenda, el cazador eleva el espíritu del animal de manera que retorne a la Tierra desde el Reino Invisible de los Ancestros, y una vez más provea comida. En la cultura occidental, esta ceremonia es a menudo considerada bárbara. Ignorar el espíritu del animal solamente ocurre en culturas en las que los humanos se colocan aparte del resto de la Creación.
Dentro de cada comunidad en la sociedad tradicional yorùbá existe un consejo de mayores llamado Ogbòni, que significa "De la Tierra". La sociedad Ogbòni supervisa la conducta de los Jefes y mayores religiosos en una región geográfica dada. Si alguien ha ofendido los esquemas éticos de la comunidad, un Edan es colocado en el suelo enfrente de la puerta de su casa. El Edán es una estatua de un hombre y una mujer que están unidos en la parte superior de sus cabezas por una cadena. Esta cadena es una representación esotérica de la cadena original forjada por el Espíritu del Hierro para hacer un sendero desde el Reino Invisible de los Antepasados a la Tierra. La figura masculina es llamada Edán, a partir de la palabra raíz Edá, que significa "Creación". La figura femenina es llamada Onìlé, que significa "Dueña de la Tierra". Ambas figuras representan los poderes gemelos del Espíritu del Hierro. Dentro del Ogbòni hay un sistema de adivinación que es usado solamente para resolver disputas.

Ìbà Obàtálá, Òrìsà Òsérè Igbó, 
Homenaje al Espíritu del Jefe del Paño Blanco, quien es alabado en la arboleda sagrada.
Oní kùtúkùtú awo òwúrò,
Dueño del Misterio antiguo del Paño Blanco
Òrìsà Òsérè Igbó, 
el Espíritu que es alabado en el Día sagrado del Bosque,
Ikú iké,
Guardián de aquellos con incapacidades físicas, 
Oba pàtà-pàtà tí nbá won gb'odé ìránjè.
Rey de todas las futuras generaciones.

Comentario: La escritura Ifá dice que fue Obàtálá quien fue el primero entre los Inmortales que se percató de las aguas de Olókun y se atribuló por lo que vio. Si el Misterio de la Abundancia iba a ser liberado de la calabaza de Omi Ayé (Aguas Terrestres), alguien necesitaba esparcir tierra seca a través de los mares. Obàtálá le habló a Olúwa (nombre de alabanza del Creador), quien le dio permiso para esparcir tierra a lo largo y ancho del Océano. Aquí la Historia de Ifá de la Creación hace referencia a tres aspectos significativos de la evolución. La aparición de Obàtálá en la Tierra indica que la chispa de la conciencia que brota desde Orí ha alcanzado la Tierra en forma humana.
La ciencia occidental sugiere que podría haber habido varios períodos de condiciones de extrema inundación en la historia del planeta. Algunas teorías sugieren que la inundación fue debida a cambios en la temperatura que derritieron las capas polares, y otras teorías sugieren que podría haber sido un cambio en el eje de rotación de la Tierra que alteró la posición de los océanos. La mayoría de estas teorías están limitadas a la evidencia geológica, que indica que ciertas masas de tierra estuvieron alguna vez cubiertas por el agua del Océano.
Muchas culturas a lo largo del mundo hacen referencias míticas al tiempo de la inundación. Muchos de estos mitos, incluyendo la escritura Ifá, sugieren que la civilización estaba altamente desarrollada en el tiempo del Diluvio. La autenticidad de estos mitos en cuanto acontecimientos históricos no es generalmente aceptada por los historiadores académicos occidentales. Sin embargo, su persistencia intercultural apunta a la posibilidad muy real de que la memoria inconsciente pudiera ser más exacta que los registros históricos.

Ìbà Yemoja Olúgbé-rere 
Homenaje a la Madre del Pez, la Dadora de Buenas Cosas

Comentario: Yemoja, el Espíritu de la Madre de los Peces, es la Gran Proveedora. En Africa, Ella es asociada con el Río Ogún, y en el Occidente Ella es asociada con el Océano. En ambos casos, Yemoja es tanto las aguas primigenias de la Creación como el principio metafísico que genera formas de vida dentro de un medio ambiente acuático. Las aguas de Yemoja incluyen el fluido vaginal de todos los mamíferos y los entornos sustentadores de vida, tanto del agua salada, como del agua dulce, como de las aguas del Cosmos, las que dan nacimiento a los planetas.

Ìbà Òsun oloriya igún arewà obìrin.
Homenaje al Espíritu del Río, dueña del peine para las Mujeres hermosas.

Comentario: El papel de Òsun en el culto a los Òrìsà en Occidente ha sido subestimado. Sin embargo, los mayores de Òsun en Africa tienen un papel protagónico dentro de la estructura social del culto Ifá. Òsun es la fuente de la atracción erótica, la fuente de la abundancia y del tipo de creatividad que agrega alegría e inspiración al tejido total de la cultura. En su papel de buitre, Òsun tiene el poder de tomar las plegarias dirigidas a la Fuente de la Creación.
Esto crea una polaridad entre Òrúnmìlà y Òsun en la que Òrúnmìlà tiene el poder de interpretar la voluntad de los Òrìsà y Òsun tiene el poder de hacer conocida la condición humana a los Òrìsà. 
La referencia de que Òsun es la dueña del peine está relacionada con el uso de tipos de peinado como un símbolo de àse de diversos Òrìsà. Cuando un iniciado se prepara para danzar para sus Òrìsà, se toma mucho cuidado para preparar el cabello para que actúe como un receptor de la Fuerza en la Naturaleza que esté siendo invocada. A veces, se coloca medicina en su cabello para acrecentar las capacidades receptivas del médium. El secreto de este proceso es parte del entrenamiento para aquellos que son iniciados a los Misterios de Òsun.

Ìbà Olùkóso àìrá, bámbí omo arígbà òtá ségun.
Homenaje al Rey que no Muere, el Hijo de la Piedra del Trueno.

Comentario: La frase Olùkóso àìrá significa "el Jefe no muere". Es una variación de la expresión Oba kó só, que significa "El Jefe no está muerto". Ambas expresiones son usadas para alabar a Sàngó (el Espíritu del Relámpago),a quien también se hace referencia como el Espíritu del Trueno. Ifá cree que los fenómenos naturales pueden ser interpretados como mensajes del Espíritu. En cualquier momento en que el relámpago golpea la Tierra, se considera que es un claro mensaje de los Inmortales para mantener aquellos patrones de Justicia que sostienen el desarrollo del buen carácter.
Es la Piedra del Trueno lanzada desde Ikòlé Òrun la que sirve como recordatorio, para aquellos con poder político, de que tienen una obligación sagrada de permanecer al servicio de la voluntad de los Òrìsà.

Ìbà Ààláiyé Àjàlórun Oya Olúwèkù.
Homenaje a los Vientos de la Tierra, a los Vientos del Reino Invisible de los 
Antepasados, al Espíritu del Viento, el único que guía a los médiums de los Antepasados.

Comentario: Ifá llama al Espíritu del Viento Oya. Es el Viento el que genera el Trueno, el que produce el relámpago que simboliza la Divina Justicia. En la escritura Ifá, el relacionamiento entre el viento y el relámpago está representado por la relación entre Oya y Sàngó. Es el viento quien conduce a los Espíritus de los Antepasados desde la Tierra hacia el Reino Invisible de los Antepasados. En la Historia Sagrada de Oba kò so, es Oya quien transforma al Espíritu de Sàngó.

Ìbà Ìbejì oró.
Homenaje al Poder Transformador del Espíritu de los Gemelos.

Comentario: En la cultura yorùbá, los gemelos representan abundancia y prosperidad. En las familias tradicionales yorùba, los Gemelos son llamados Táíwò y Kéhìndé. Juntos representan el principio de la polaridad. Ifá enseña que nada en la Naturaleza existe en aislamiento; todas las cosas en la Creación emergen de su opuesto y llegan a ser transformadas en algo nuevo. Los nombres Táíwò y Kéhìndè son usados como nombres para cualquier sexo. Sin embargo, cuando los Gemelos son representados por medio de estatuas talladas, éstas se hacen generalmente con la imagen de una niña y un niño. Esta es una expresión simbólica de la polaridad fundamental entre la expansión y la contracción que sostiene toda la Fuerza que existe en el Mundo. 

Ìbà Ajé-ògúgúlùsò Olámbó yeye aiyé.
Homenaje a los Espíritus de la Riqueza y la Buena Fortuna, el Honor proviene de las Madres de la Tierra.
Ìbà Awòn Ìyáàmi, 
Homenaje a la Sociedad de las Mujeres Sabias, 
Alágogo èìswù á p'oní ma hagùn.
El Pájaro Blanco del Poder es la Fuente de su Medicina.

Comentario: El simbolismo Ifá es una expresión de la dinámica y de la forma que ocurren en la Naturaleza. Es un intento de explicar las formas en las que las Fuerzas invisibles en la Naturaleza afectan el Universo visible. Todos los aspectos del folklore Ifá, la historia sagrada, el simbolismo y el ritual expresan la polaridad entre las Fuerzas de expansión y las Fuerzas de contracción, que son las expresiones fundamentales del poder en la Naturaleza. En términos simplificados, esta polaridad está expresada en el relacionamiento entre los Òrìsà femeninos y los masculinos. Dentro de la estructura política socioreligiosa de la religión Ifá, esta polaridad se expresa a través de un rango de órdenes religiosas específicas en cuanto al género sexual.
Prominente entre estas órdenes religiosas que honran el poder de lo femenino está Awò Ìyáàmi. Es común para los antropólogos describir esta sociedad como "brujas". El significado original de "bruja" en la cultura europea fue "mujer sabia". Sin embargo, el término tiende a ser peyorativo en el uso contemporáneo.
Las mujeres de Ìyáàmi preservan el awo o misterios asociados con la menstruación. Parece absurdo adjudicar cualquier connotación negativa a esta tradición sagrada, debido a que el misterio de la menstruación es la fuente de la vida en la Tierra. En términos bien literales, el Ìyáàmi celebra la verdad que cada antepasado divinizado que haya vivido vino a la Tierra por medio del útero de una mujer. 

Ìbà Òrúnmìlà, Elérì ìpín, 
Homenaje al Espíritu del Destino, Testigo de la Creación, 
Ikú dúdú àtéwó.
El Evitador de la Muerte.
Òró tó sí gbógbó òná.
El Poder de la Palabra que abre todos los caminos.
Ìbà Awo Akódá.
Homenaje al Adivino llamado Akódá, (el primer estudiante de Òrúnmìlà).
Ìbà Awo Àsèdá.
Homenaje al Adivino llamado Asèdá (el que enseñó Ifá al Mundo.)

Comentario: Ifá se basa en las enseñanzas del profeta Òrúnmìlà. De acuerdo a la historia oral Ifá, el profeta Òrúnmìlà ha existido en siete encarnaciones. La primera encarnación de Òrúnmìlà es como el Espíritu de Elà. Òrúnmìlà ha aparecido dos veces dentro de la cultura yorùbá, una vez como un hombre que vivió en Ilé Ifè, y la otra como un hombre que vivió en las cercanías de Ilé Ifè. Algunos mayores en Africa dicen que Òrúnmìlà también se encarnó como Melquisedec, quien fue el Mítico Gobernador de la Mesopotamia. Hay una sugerencia histórica de que la Mesopotamia fue en algún tiempo una colonia de Africa Oriental.
En la tradición mística indo-oriental existe un concepto conocido como "Registro Akáshico". Esta es una creencia de que toda la historia, pasada y futura, está grabada en el Reino Espiritual, y que los vislumbres de este registro pueden venir por medio de la meditación y la práctica ascética. En términos filosóficos, el Registro Akáshico es conocido como la Marca del Destino. Tradicionalmente ha habido dos puntos de vista dominantes en cuanto a la naturaleza del destino. Uno es que el destino es totalmente preordenado y es inalterable. El otro es que es indeterminado y completamente regulado por leyes de causa y efecto.
Ifá toma un punto de vista medio. En la cosmología Ifá, el destino está basado en el acuerdo entre orí y Olórun. En términos simples, esto significa que cada individuo elige su rango de potencial genético en el tiempo entre una reencarnación y la siguiente. Ifá enseña que estas elecciones son olvidadas en el momento del nacimiento, y que el proceso de alineamiento espiritual involucra el recordar el contenido de ese acuerdo. Este acuerdo es guiado por las fuerzas de Olórun, Olódùmarè, Elà y Obàtálá, mientras el àse de la Creación desciende desde el Reino Invisible de Òrun al Reino Visible de Ayé.
Según el mito Ifá, el contenido de cada acuerdo es registrado por Òrúnmìlà a quien a veces se hace referencia como el Espíritu del Destino. Una traducción literal de Òrúnmìlà sería "El Cielo es mi Salvación". El concepto Ifá de salvación no sugiere la redención del "pecado". La palabra yorùbá usada para "salvación" es ìgbàlà, a partir del prefijo gbà, que significa "recibir", y el sufijo la, que significa "volverse seguro". La descripción Ifá de la salvación es ìgbàlà kúrò inù ese atí Ikú ànìpèkún, que significa aproximadamente "la Iniciación en los Misterios de la Luz Blanca pone el pie en donde la muerte cesó de existir". El lugar en donde la muerte cesó de existir es el centro eterno de Òrun o el lugar llamado Láí-láí.
En Ifá, el concepto del destino no es una realidad fija e inalterable. La elección de volver a recordar el acuerdo con Olórun es un asunto de opción individual, voluntad personal y la capacidad de desarrollar buen carácter. Según Ifá, este acuerdo establece líneas de destino dentro de las fronteras del potencial personal del individuo. Estas líneas de destino pueden ser captadas o ignoradas, usadas o descartadas, basándose en los elementos del libre albedrío y la libre elección. Sin embargo, una vez que un destino ha sido iniciado, los principios rectores de los Odù tendrán un impacto claro e inalterable en el desenvolvimiento de esa elección.

Ìbà Ojúbo ònòméfà.
Homenaje al altar de las seis direcciones.

Comentario: Las plegarias tradicionales Ifá finalizan alabando a aquellos poderes que sostienen la Creación, las cuatro direcciones que están intersectadas por la línea que conecta a Ikòlé Ayé e Ikòlé Òrun.

lunes, 26 de febrero de 2018

El puñado de arena...

El buda dice que aquel que ataca a alguien que está en la vía,  es como si lanzara un puñado de arena contra el viento. Toda se le regresa al rostro.